El agua también tiene sed

Nos encontramos en la veraz y objetiva razón de apaciguar tantas herramientas sociales y porvenires personal-filosóficos en nuestro día a día, que sin darnos cuenta, damos la espalda a una realidad tan plausible como peligrosa, estamos tan ocupados quejándonos de nuestra situación social decadente, nuestra economía subversiva e inestable, nuestro interés hacia lo mundano e inicuo y olvidamos al elemento de vida, olvidamos al material mas importante para el ser vivo, olvidamos nuestra propia vida.

El ambiente sinceramente se presta para recurrir a días mas agitados, a soluciones más rápidas, a encuentros menos cálidos, en fin, a un sin número de generalidades cotidianas que nos obligan a acelerar el paso sin detenernos un momento y decir: “pero che… ¿que estoy haciendo? ¡estoy cansado!”.

La pausa es inevitable, es necesaria para poder seguir, sin embargo cuando llegamos a ella nos desesperamos, y pensamos que estamos perdiendo el tiempo es cuando el estrés pone tarjeta de presente y se adhiere al cuello como un chimpancé bebé lo hace al cuello de su madre y es claro; el chimpancé busca la protección, el cuidado de su madre, y sabe que su madre la alimentará para que se ponga sano, fuerte y grande hasta que se maneje solo. Bien hermanos, así mismo trabaja el estrés en nosotros. Una vez que éste se centra en nosotros, espera que lo alimentemos con los nervios propiciados por el trabajo, estudio, convivencia, etc. para que crezca, se vuelva fuerte… “para independizarse”… (Correcto, “independizarse”) una vez que el estrés consiga tal autonomía, hablará por nosotros, dudará por nosotros, amará por nosotros, socializará por nosotros y demás yerbas por nosotros…

¡No quiero imaginarme a ninguno de ustedes bajo el poder del estrés! “¿y qué tal si todos llegáramos a eso?”. La catástrofe sería inminente hermanos: peleas, discusiones, mal entendidos, etc. y todo por no frenar a tiempo, por no querer darnos un merecido respiro y decir: -“bueno hasta aquí llegué”-

Cierto, el tiempo no nos espera, y el tiempo nos apresura, aunque lo deseemos, no parará pero, ¿se pusieron a pensar que el tiempo TAMPOCO se termina? El tiempo es infinito, el tiempo tiene tiempo para rato… y no nos desesperemos, el tiempo nos da tiempo.Image Hosted by ImageShack.us

Así que es conveniente darnos el placer de sentarnos a tomar un café y leer un libro antes de continuar con la facturación diaria, las maravillas que hace el descanso ya que somos nuestro propio motor, y le damos nuestro propio combustible, como el agua que ocupa un 70% de nuestro cuerpo, también tiene sed de si misma y no se toma se asienta sobre si.

Es por eso que creo que desacelerar la rutina para apreciar un momento el tekorei es mas conveniente que atropellar al primer caído, si estamos descansados, tendremos fuerza (y tiempo) para ayudarlo a reponerse y seguir su camino… como nosotros!

Una anécdota para terminar: “Un amigo que viajo al viejo continente, Suiza para ser específico, debía ir a trabajar a la mañana acompañado de un amigo que vivió toda su vida allí. Su trabajo distaba a unos 10 km. de la casa, aun así siempre llegaban 30 min. antes de la hora de entrada. El espacio del estacionamiento era gigante, lugar para albergar a más de 2000 empleados. El amigo “suizo” siempre conducía y aparcaba bastante lejos de la entrada, habiendo miles de lugares vacíos cerca de la puerta (ya que llegaban media hora antes), al principio no decía nada, pero con el tiempo se tomó la confianza y le escrutó:

-Si llegamos tan temprano y hay lugares disponibles cerca de la puerta, ¿porque estacionamos tan lejos?-

El amigo “suizo” respondió: -Es cierto, y como llegamos temprano, tenemos tiempo de caminar a la puerta- con una sonrisa – así, si un compañero de trabajo llegará tarde, le dejamos lugares cerca de la puerta para que no se atrase tanto y deba caminar menos-

Esta última se la dejo a ustedes para una reflexión y posteriores comentarios…

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.