Carta al Colegio

“Todo tiene un final, todo termina”; la época mas linda de mi vida también; en contados días se termina el colegio para mi y ahora mismo no encuentro otra forma de expresarme que este escrito:

Querido Colegio:

Aquellos años sublimes de mi infancia, los pase muy bien en tus entrañas, aprendiendo cosas de la vida que parecían insignificantes pero que hoy me doy cuenta de su real importancia.

Ayer era un niño con guardapolvo que no tenia idea del gran dolor que significa aquella transición de “alumno” a “ex alumno”, el dolor inmenso de dejar aquellas amistades que cultive y regué con mis puros sentimientos, aquellas cosas que logre con mi empeño y aquellas frustraciones que viví sin saberlo.

Una etapa monumental de mi vida, una etapa que la pase tan bien, que la estaba pasando tan bien pero que el tiempo se encargo de quitármelo y con ella se fue mi inocencia, mis hermanos de clase, las risas mañaneras, los pupitres llenos, las hojas vacías, los partidos en el recreo, la excursiones al campo, los recreos bajo el lapacho, las travesuras y los retos, los enojos entre amigos que nunca son enojos mas bien caprichos, las ganas de la profesora y la pureza de mis manos.

Recuerdo aquellos días de tanta alegría donde nos juntábamos en clase a hablar del futuro, de dejar atrás esta etapa de niñez, de lo mucho que queríamos ser adultos y de las profesiones que ejerceríamos el día de mañana. Y así es que uno se pone a pensar: ¿será que enserio estamos aprovechando cada etapa? Tanto nos apuramos porque nos dejen de considerar uno “niños” y a la hora de la verdad te das cuenta de que esa era una etapa cuya felicidad era incomparable ¿no es cierto?

Felicidad verdadera, la que te hace encontrarle el sentido al día a día, segundo a segundo; a no preocuparte por las apariencias, el qué dirán, de tu curriculum, del dinero, de lo que dirán tus papas, “del futuro”.

¿Qué más me queda decir? Fuiste testigo de mi cara todos los días, participe de mis pensamientos, victima de mis travesuras y sabes más que yo que nunca voy a olvidar esta etapa, que siempre soñare con volver a ese jardín de infantes en el que nos conocimos, de volver al arenero aquel, a jugar en aquella cancha donde hice tantos goles, de ponerme de puntas de pie para alcanzar aquel bebedero para saciar mi sed luego del recreo, de disfrutar del misterio que significaba la rica merienda en mi merendero que en verdad nunca sabia que era pero que nunca dejo de gustarme.

Nunca olvidare el sonido de la campana que anunciaba el fin del día, nunca olvidare el último timbre; cuando desvaneció, también se desvaneció mi niñez y hoy puedo decirte que me dejaste muy bien preparado para luchar en este mundo de locos que es la vida.

Por los amigos, el aprendizaje, las lecciones, los retos, las formidables personas con la que me crucé. Una vez más: ¡Gracias!

Mis mejores deseos

Gabriel Marcelo Benítez Ortellado

¡batano7 a morir!

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.