Para ser mi jefe

Me aturdía el oxidado ruido del reloj pero no le di importancia: “Puedo parar el reloj, pero el tiempo sigue corriendo”. Me frustraba la idea de volver a empezar el día, sabiendo como iba a ser: igual que ayer, antes de ayer y como exactamente hace un mes. Acostado, lamentándome por no poder escribir esta vuelta (esto se esta convirtiendo una onda revista), el insomnio pensante pudo más y el teclado llamo esta reflexión cortada pero reflexión al fin.

Estoy empezando a admitir el poder de la tan conocida “rutina” como lo hacen los adultos con una edad considerable; como primero se hace nuestra aliada, como nos traiciona luego y pasa a ser nuestra dueña; tal vez sea el hecho de compartir muchos momentos con gente mayor o fueron mis pocas ganas de simplemente “dejarse llevar y pasarla bien” pero hoy me siento un viejo prematuro.

Se me hace imposible pensar en un futuro monótono, siendo esclavo de la “ruti”: despertar, desayunar, ver el diario, ir rumbo al trabajo, llegar, putear contra el jefe, salir, cenar con la familia (peleas de por medio), dormir de vuelta para poco después, volver a empezar el mismo día con esa sensación de déjà-vu aburrida de todos los días.

Estoy en un momento clave de mi vida (18 próximos, último año de secundaria, es mas ultima semana de clases); es hora de pulir el futuro y planear la vida que espero tener, lo único que veo a corto plazo es: estudiar; lastimosamente no hay otro camino para el éxito. Pero de una cosa estoy seguro, y la dejo escrita hoy, acá:

No pienso tener superiores malagradecidos (siempre tuve problemas con ellos, desde el jardín con el niño grandote que te tocaba el merendero, con los maestros, directores, con el jefe en la pasantía, el profesor de fútbol). Hoy digo que de grande voy a montar mi negocio cueste lo que cueste.

Creo que prefiero vivir medianamente bien y feliz, a vivir en abundancia sometido, observado, trabajando para jefes maleducados o que son menos inteligentes que yo (como ya me paso) no creo que me libre de empezar de abajo pero no será definitivo, se los aseguro.

Prefiero ser feliz con la satisfacción de abrir y cerrar el negocio propio todos los días. La vida es corta, hay que arriesgarse. Hoy es el día, mañana tal vez sea demasiado tarde y nuestra infelicidad sea nuestra “aliada”.

Pero primero a estudiar… ¡ya habrá tiempo para ser mi jefe!

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.