El Camino

Que afortunados somos algunos de poder elegir nuestro camino, poder elegir a donde ir, como ir y de que forma realizar el viaje ¿A que va esto? Bueno, es que hoy camino a la facultad tipo mitad de camino se sube un grupo de chicos de no más de 7 años a cantar y pedir limosna. Eso pasa todos y cada uno de los días en todos los puntos asuncenos, yo se que no es nada raro pero no decirlo es como que callo algo y esa sensación no me gusta para nada.

Niños que deberían estar en escuelas pero en lugar de eso están intentando ayudar en sus casas a que no falte la comida de hoy, de mañana ni de pasado; arriesgando sus jóvenes vidas pasando frió, hambre, sed y todo lo que nos podemos imaginar. La pobreza distorsiona y borra sus caminos, para estos chicos no existe camino, deambulan en cualquier bus con esperanzas de que esta noche no falta que cenar. No tienen otra opción.

Tal vez ni sepan que existe otra cosa hasta muy entrada la adolescencia, tal vez tropiecen en el camino cayendo en pozos como el delito o la drogadicción, tal vez un día caigan al piso y ya no puedan levantarse.

Mientras nosotros en nuestros caminos amplios de fino asfalto nos tropezamos con piedritas y basuritas que nosotros mismos tiramos como la esclavitud de egoísmo y de vanidad al que nos sometemos, cuando en verdad tenemos una hermosa llanura y múltiples direcciones a disposición para caminar y/o correr como se nos plazca.

Suelo ser preso de la duda sobre darles limosnas: ¿será que lo ayudo en verdad o lo perjudico? ¿será que sigo destruyendo y creando obstáculos en su camino?

A veces simplemente no saber es mejor. Es que ya vivimos mucho y morimos tanto al costado del camino, ojala que alguna vez encuentren su luz. Pensar que hoy somos tan distintos a ellos y recordar que “todos los caminos terminan en el mismo lugar”

(*) Foto tomada en mi breve “receso” de Semana Santa en  la casa quinta de Piribebuy, ciudad verde distante a 80 km de Asunción.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.