Ser hombre tambien es jodido…

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Tengo una teoría media estúpida pero al fin: nadie dijo que una teoría debe ser necesariamente inteligente, seguro Galileo Galilei estará revolcándose en su tumba viendo como su teoría profana que fue tratada de ridícula por la ilustre iglesia y que le costo su cabeza es hoy parte del conocimiento vulgar y síntoma primario del bien mental: si hoy alguien te dice que la tierra es cuadrada, bueno directo al manicomio.

Yo creo que afeitarse es a los hombres lo equivale el periodo a las mujeres. Ellas sangran unos días al mes, nosotros tenemos que cortarnos la cara día de por medio hecho que también incluye sangre de por medio.

Ellas tienen vía libre para mandar a la re mil putas a quién le plazca con la excusa de sus días, nosotros bueno…  igual puteamos siempre pero una mala afeitada ayuda a que eso se multiplique como hongos en el pie de Leryn Franco.

Ambos tienen el mismo origen: la pubertad. Ellas se levantan inocentemente un día sangrando sintiéndose sanas mujercitas primero, de mal humor después.

Nosotros nos enteramos un día de la existencia de unos pelos locos que hacen de un intento de bigote, lo peor es que ni nos damos cuenta solos, el descubrimiento se da cuando te empiezan a nombrar con ciertos motes como: Cholo, bigote de panchero, Mr. Potato. Insultos que ni te das cuenta que son para vos hasta que tu amigo, el mas insensible de todos; esos que desde bien pibes desarrollan una prematura mente siniestra y pide socorro algun sicologo con acciones como cortar el pelo a las compañeras, comiéndote las galletitas del merendero, rompiendo tus crayolas en el jardín te dice: “hombre lobo, y si te abrís una pancheria, total el bigote ya lo tenes solamente faltan los panchos y condimentos” y ahí te das cuenta.

Te vas al primer espejo mas cercano, lo ves y te das cuenta que empezó hace mucho pero por alguna extraña razón nunca te diste cuenta o no le hiciste caso y eso te causa un gran enojo que solamente hallara su calma con ayuda de la afeitadora de papa, siiii… esa maquinita rara que usa el viejo todos los días, que hace un ruido simpático y que no parece tener un funcionamiento muy complejo. Solo con verlo a Popeye en acción pretendemos que aprendemos todos los secretos y la magia de la técnica. Y… ¡lo intentamos solos! El hombre que dice que su viejo le enseño a afeitarse es un mentiroso que merece que se lo cuelgue de los huevos en la punta del árbol de navidad de algún shopping asunceno en estas épocas.

Esperamos que el viejo salga como de costumbre, nos aseguramos que la vieja empiece los quehaceres. Seguro de ambas cosas, nos encerramos en el baño y agarramos los instrumentos: la brocha, la espuma y la afeitadora. Primero probamos la espuma timidamente con la punta de la lengua, a lo mejor es de azúcar o chantilly o algo así, frustrados nos empavonamos la cara sin ayuda de la brocha (la brocha no la usamos hasta la décima vez porque en la series que vemos normalmente tienen la espuma esa a chorro entonces pensamos que es una especie de piedra pomes o algo así) Luego agarramos la afeitadora y nos empezamos a “hacernos machos”, llama la atención la facilidad y suavidad con la que manipulamos la afeitadora “es una habilidad innata de lo machos” pensamos, creemos que terminamos nos sacamos la espuma que no pudimos sacar con la navaja, esa que se fue a los ojos, las cejas, que nos pusimos en la frente y llego hasta el pelo aunque hay niños-hombres que son mas atrevidos y se la sacan toda con la navaja (mi hermanito por ejemplo).

Por fin terminamos y nos sentimos de lo más realizado del planeta, de repente la cara empieza a arder como aquella vez que te quedaste dormido de siesta en Camboríu y la sangre empieza a brotar y a desembocar con la fuerza del Paraná.

Finalmente terminas llorando como un recién nacido, a diferencia que esta vez si sabes quien es la vieja para correr a sus brazos y que te calme como solamente ella puede hacerlo. Sabes que hay otros métodos pero mejor acudir al que nunca falla: la vieja. Total ya habrá necesidad de intentarlo otra vez…ya se superará el trauma, mientras las niñas viven felices con su periodo porque hasta ahora no me entra la idea de que eso duela mas que afeitarse con agua fría, con una maquina con poco filo y con la temperatura bajo cero.  O afeitarse antes del futbol, o cortarte como dios manda, o el dolor que te causa dejarte una barba por semanas e incluso meses y que afeitandote te la marques mal… que dificil es ser hombre!

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.