Lucho, gordo infeliz (II)

Hasta ese día nunca supe que en el sube y baja podía haber tanta magia junta. Ella arriba, ella abajo. Cuando quedaba arriba sometida por la gravedad y mi humildad manifestada en varios rollos demás de cómplice, el paisaje simplemente se volvía perfecto. El sol se escondía detrás de ella como cohibido ante tanta hermosura junta y el viento la acariciaba levantando su pelo lacio que ondeaba como una bandera de algún país de ensueño. Yo no podía dejar de mirarla embobado.

Por mas que el sube y baja es un juego de a dos que por principios básicos de la física requiere cierta distancia yo por dentro me sentía bien cerca, abrazándola con mi cara pegada a la suya sintiendo su piel de porcelana y viéndome reflejado en su mirada tan clara como los últimos rayos del sol de aquella tarde. Que linda se veía, que felices estábamos y que momento que deseaba que no terminase nunca (…)

¡Dale! ¿Que pasa? ¡Heyyy! ¡Ya no es simpático!. Me despertó abruptamente del sueño que tenia despierto. Claudita estaba arriba, seguro ya bastante mareada y yo me puse tan rojo como una botella de ketchup. No podía creer que me quede tanto tiempo quieto mirándola, soñando con algo que tal vez no iba a pasar nunca.

Normalmente cuando hago el ridículo salgo al instante a modo de reflejo con un chiste improvisado que no siempre, por no decir nunca tiene gracia. Salida que mantengo hasta hoy. Y en ese momento con ella mirándome como esperando una respuesta, no se de donde me acorde de Lucho y dije: “Había una vez un niño tan gordo, que cada vez que daba una vuelta era su cumpleaños” Ni yo entendí lo que acababa de salir  de mi boca pero mientras miraba su rostro inexpresivo rogaba al cielo, rezaba a todos los santos, enviaba vibraciones a buda como Nicho Kim me enseño una vez y al mismo tiempo empeñaba mi alma en alguna sucursal cercana del infierno. Todo por una sonrisa de Claudita y no pasaba nada, solamente me observaba. Los segundos jamás habían sido tan largos como en ese instante.

Finalmente por gracia de Dios, o de algún santo o de buda, ya ni importaba. Ella empezó a reír a carcajadas y yo sabia muy bien que no fue por el chiste sino por mi expresión de pánico. Es que con los chistes lo de menos es el contenido simplemente hay que saber contarlos o en su defecto simplemente ponerle ganas. La narración es un arte. De eso me di cuenta años después.

Claudita reía a los cuatro vientos, yo la seguía mirando hipnotizado como queriendo soñar de vuelta pero con tanta carcajada invadiendo el aire se me hizo imposible. De repente abalanzó su cuerpo hacia atrás y cayo de espaldas al suelo. Mire a otro lado haciéndome el desentendido para darle tiempo que se levante y haga de cuenta que no paso nada para evitar avergonzarla pero no se levantaba. Cayo como una bolsa de papas y quedo inmóvil exactamente como la misma bolsa de papas.

Al acercarme no podía disimular la preocupación que me invadió en un instante, con una gota de sudor frio recorrió toda mi frente y cayo sobre mis piernas que temblaban despavoridas. Reaccione. La levante en mis brazos y no pudo disimular una sonrisa entonces abrió sus ojos. Mala broma, buena broma no me importaba: La tenia ahí, con mis brazos rodeándola y su cara que me decía que le gustaba que la rodee. De tan cerca no era como la imaginaba, era muchísimo mas linda. Era un sueño despierto y si yo era un dibujito en ese momento me derretía pero echarla de vuelta era un lujo que no podía pegarme.

Me agarro el mentón y se empezó a acercar, la podía oler incrédulo. No podía creer que finalmente iba a pasar después de tantas madrugadas conversándole a mi insomnio de ella, de tantos recreos mirándola a lo lejos con el pánico sobre el hombro, luego de tantos goles dedicados en secreto. Todos esos momentos que hice el ridículo o quede como bobo iban a naufragar por fin y a hundirse en un pozo sin fondo.

Cuando por fin pude sentir sus labios rojos, el tiempo se descompuso y cayeron varios rayos cerca. Enseguida empezó a llover como si el cielo estuviese guardándome rencor hace tiempo y caía lo que parecía ser granizo pero que se sentía como tierra.

Ese fue el momento en el que desperté, con ese gordo infeliz encima mío masticando unas galletitas con la boca abierta y dejando caer las migas en mi cara. Aparte de molestarme y hacer mas ruido que un bombardero nazi, me arruino mi única oportunidad con Claudita que si bien no era de verdad no me importaba. Total ella tampoco parecía de verdad a veces, era mas bien un sueño hecho realidad.

Tengo que confesar que si hubiese tenido las fuerzas necesarias en ese momento, ese iba a ser el ultimo bocado de Lucho…

No, no para de continuar todavía

18 Comments

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Matías
octubre 29, 2009 at 12:10 AM

¡Jaja! Genial, lindo final.

Jime
octubre 29, 2009 at 12:10 AM

BRAVISIMOOOOOO!!!!
otro capitulo increible gabriel 🙂

guri
octubre 29, 2009 at 01:10 AM

jaja que finaaaal noooooooooooo jajajaja

GaBy..
octubre 29, 2009 at 02:10 AM

buenisimo! mato el final! jajajaja espero la continuacion!! XD

Javier
octubre 29, 2009 at 09:10 AM

claps claps claps, siempre cuando me adentro en una historia, y llego a imaginarme visualmente es porque esta muy bien redactado, pegaria ver un corto de Lucho, gordo infeliz.

Félix
octubre 29, 2009 at 02:10 PM

¿Sabés qué no había leído la primera parte? Ahora que leí las dos en conjunto, me encantó. ¿Sigue? ¡Pues que siga nomás porque me gustó mucho!

Saludos.

vero ro
octubre 29, 2009 at 02:10 PM

pues deeeejame de joder wey! esta padriisiimoooooo!!! hahaha.. chore vo gravyel.. dejandome con las ganas! te via pegarte hina cuando tu imagen se proyecte en mi cerebro cuando nos encontrrremos en la facu! hahaha besos! segui asi 🙂

Gabriel
octubre 30, 2009 at 01:10 AM

No se esperaban ese final verdad? Confieso que yo tampoco simplemente se dio, tengo que dejar de merendar frente a la pc pero No, no para de continuar todavía este cuento/historia. Ni de joda … por lo menos no hay planes todavía …

GaBy..
octubre 30, 2009 at 01:10 AM

me senti plenamente identificada con la frase¨ empeñaba mi alma en alguna sucursal cercana del infierno¨ jajajajaja
buenisimo..

leandro!
octubre 30, 2009 at 12:10 PM

Y seguro para no demostrar sensibilidad hace de cuenta que nunca escucho lo que Lucho le decia y le rompe la cabeza por las migas jajaja… me encanto!
que continue Gaby!!

pako
octubre 30, 2009 at 03:10 PM

Muy bueno grabiel, en serio! excelente.

Maty
octubre 30, 2009 at 11:10 PM

Buenísimo. Yo quiero el libro. Lo mandan a Mendoza? Te lo canjeo por un vino. Dale dale Gaby, te copás? Gracias.

Y todavía espero la puteada monumental. Más ahora que tengo toda la paja dle mundo para escribir gracias al calor+la puta escuela.

Abrazo señor

Gabriel
noviembre 02, 2009 at 10:11 AM

@Leandro es que si alguien te despierta masticandote y “enmigandote” se merece minimamente alguna cachetada

@Maty ya esta, fija que hacemos el trueque pero vos me mandas el vino primero porque me puede ayudar para el final 😉

pefaur
noviembre 08, 2009 at 07:11 PM

Fantastico enserio, me encanta

Jime
diciembre 21, 2009 at 11:12 PM

cuando lo que continua gabriel..???
o la inspiracion todavia no llego..?
ojala sigas, esta buenisimoo!

la mosqui
marzo 01, 2010 at 06:03 PM

Nooo… para variar volvi a leer una decimo octava vez pero en esta vuelta me percaté de que por ALGUNA RAZÓN no comenté nada!! porque será??

mariadel
junio 21, 2010 at 03:06 AM

hoy queria dormir dps de leer algo bueno, ocurrió, ahora espero el finaaaall… me encantó.

KARY BRITEZ
enero 20, 2011 at 10:01 AM

oh my god…genial!!!

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