Por un verano con pancita

Hay que ponerse de pie y mirar el calendario para poder creer que estamos en noviembre ya otra vez. El año pasó volando. En un abrir y cerrar de ojos ya estamos en primavera, linda época para ser estudiantes y estar enamorados o en el peor de los casos ser un lekajá divorciado, no importa, las hormonas se mueven igual y al final es una cuestión de actitud nomás luego, por lo menos eso dice Fito, pero ¿qué lo que puede saber él de la vida? Bueno, sigamos…

Volvió el calor tan nuestro que tanto añoramos en invierno y que recién entrado ya empezamos a despreciar, así somos: no hay nomás bala que nos entre, por no decir otra cosa.

Y por supuesto, ante la inminente llegada del verano también volvió la caretona ida al gym. Nos pasamos todo el año en otra y cuando hay que sacarse la remera o pelar piernas en San Bernardino nos acordamos, casi misteriosamente, que había sido teníamos un cuerpo que hay que cuidar. No me malinterpreten, todo bien, a mí también me gustaría sacarme la remera con el lago negro de Ypakarai de fondo, pero después de tantísimos “el lunes empiezo el gym” dije: NO, no da y sobre todo no vas a ver cambio en tan poco tiempo, al fin y al cabo el esfuerzo es para poder decir un simple “yo fui”, que funciona de autoconsuelo más que nada.

Todos sabemos eso, pero lo ignoramos porque “hay que ir al gym” y ponerse a tono para el verano que se viene con todo. Léase “con todo” con el tono de la voz comercial de Coyote y es que, “el verano explota” y no tanto eh, por lo menos no metiendo panza.

Verano, yo te acepto tal cual sos: con tus apagones inoportunos, con esos mosquitos que mutan cada año poniéndose cada vez más salvajes y con todos esos personajes maleducados con fastuosos equipos de sonido y pésimo gusto musical. Exijo que hagas lo mismo: que me aceptes tal cual, y capaz si lo hacés tengas más onda todavía.

Gente dejemos de chupar panza, se nota perfectamente cuando lo hacemos. Ellas no se avergüenzan de nosotros y nos acompañan en todo momento, y si nos ponemos a pensar son sinónimos de lo felices y seguros que andamos por la vida, de lo humildes que somos y aparte, no hay placer más grande que comer lo que se te da la gana cuando se te da la gana, y mostrarte orgulloso por hacerlo.

No hay una sensación tan placentera como sentarte a devorar tu whopper como Dios manda a lado de la compañera que está comiendo una naranja de almuerzo ¿Cómo pio una naranja de almuerzo? ¿Qué le pasa al mundo? ¿Llegó a tal nivel la superficialidad que ahora vamos a alimentarnos a base de pasto y frutitas?  No pues. Basta.

A partir de hoy propongo un verano diferente, llamo a las marcas a que muestren gente de verdad en sus publicidades: gorditos seguros de sí mismos, personas que no tienen miedo de pegarse gustos, almas sin pena ni gloria que llevan la barriga puesta de la mejor manera y no se avergüenzan de ello. Nadie debería privarse de un asado un domingo, de las pastas de los 29, de los postres y de ningún tipo de antojo.

Dicho esto, están todos más que invitados a sumarse a la causa en Facebook: “Por un verano con pancita”. Corran la voz, inviten a los amigos, enemigos, familiares, compañeros de trabajo y a los pesocas del barrio.

Vamos a ejercitar el buen gusto, las ganas de pasarla bien en cualquier lugar y de no tener que ir al gym a caretonear si no queremos hacerlo.

Por un verano de verdad y sobre todo por un verano como queremos: a partir de hoy nos imponemos. ¡La unión hace la fuerza! Que nuestras barrigas también disfruten del sol y del calor.

En el Facebook.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.