Seamos más hinchas

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Defensores del Chaco

Defensores del Chaco

 

Estoy indignado: como cerrista, paraguayo pero sobre todo como amante del buen futbol.

Yo no recuerdo cómo, ni el momento exacto en el que comenzó mi amor por los colores de Cerro pero empezó, me desbordó y está más presente que nunca. Gracias viejo por darme esa alegría.

Por supuesto, en el camino hubo muchas alegrías y más penas de las que me hubiese gustado pero este sentimiento siempre estuvo acá, latiendo como la Olla repleta. Fue mi primer amor y es para toda la vida. De vuelta y porque nunca se está demasiado agradecido ¡gracias viejo! Por enseñarme lo que es ser hincha.

Ser hincha de un club, es saber lo que es el amor en su estado más sincero. No es solamente estar en las buenas o en las malas, es estar siempre. Es ir al estadio o prender la tele y alentar de igual manera si es un amistoso, una semifinal de Copa Libertadores o una final intercontinental. Es alentar a tu equipo con el mismo fervor siempre, motivado por ese sentimiento que te explota en el pecho cada vez que ves esos colores en la cancha.

Ser hincha no es ponerse en contra de tu equipo por algo que no tiene cabida ni razón de ser dentro del futbol: el odio.

Está mal silbar a chicos que hicieron todo el sacrificio del mundo para cumplir el sueño de llegar a primera, está mal escracharlos por querer hacer las cosas bien y está mal no gritar un golazo como el de esta tarde. Pero si hay algo que está todavía más mal es pasarse el partido entero cantándole a un equipo que está jugando a 500 km. de 5ta. y sobre todo, lo que peor está, es festejar una derrota como si los campeones fuésemos nosotros.

Claro que actuar mal no es exclusivo de nuestra hinchada: También está mal colgar la bandera de un equipo brasilero en la sede de tu club y tirar bombas para festejar una eliminación que duele porque bien se pudo, pero no fue.

Luego quedamos todos shockeados cuando en un superclásico hay incidentes, heridos de bala o algún muerto.

La violencia en el futbol existe porque nosotros la promovemos, la llevamos ahí y la sentamos en las gradas quitándole el lugar a las familias y a la gente que iba  la cancha hasta que “se volvió peligroso”. La cancha no es peligrosa, el amor al fútbol tampoco, los violentos si lo son.

Este odio que estamos predicamos no es ser hincha muchachos, es ser anti fútbol.  Basta de eso.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.