El arte de venderse

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“Arte” es una palabra muy contundente, no para mal sino por su amplísima connotación: ¿Qué lo que es “el arte” al fin de cuentas? No es cagarse de frío, eso es “helarte”.

El arte se podría definir como el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea este real o imaginario, mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Al final, el arte es lo que te permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones. Muy aburrido hasta acá ¿no?

Si me siguen leyendo quiero que sepan que los quiero. Concluyendo: el arte es absolutamente cualquier cosa que cause una sensación en nosotros y/o en otras personas.

Por ejemplo hacer fuego habrá sido todo un arte. Chocar dos rocas hasta que hagan chispas y que encima alguna caiga sobre un montón de hojas secas correctamente apiladas previamente, que éstas se enciendan totalmente y al mismo tener tiempo de soplar para que el fuego no se apague. El arte no es un invento de los chinos, viene de antaño y desde los primeros instantes de la humanidad.

Entonces, como hace un par de añitos trabajo en publicidad, aprendí (entre otras cosas) que venderse es todo un arte. Es prácticamente más de la mitad de la vida. Imaginate: a la hora de encarar, tu trabajo no tiene tanta onda ni la facha que pensaste. Nada más alejado de la realidad. Cualquier trabajo que te dé para comprar un par de cervezas tiene toda la onda del mundo (?). Solamente hay que saber cómo vendernos. ¿Se entiende? ¿No? Hagamos algo práctico. En vez de decir a secas a que te dedicas, pongamosle más onda pero sin mentir, porque los mentirosos no son bienvenidos a ningún lado. Sería algo así:

– Estoy encargado de la parte comunicacional de una importante multinacional. Soy responsable de proyectos de news business, tengo trato directo con la gerencia general, me tienen mucha confianza. De por ahí capaz y hasta te suene soberbio, pero soy fundamental para el crecimiento económico de la empresa. Mantengo a nuestros clientes felices y a los nuevos me los meto en el bolsillo.

Traducción: Estoy en la parte de atención al cliente de (inserte nombre de telefonía aquí). Me putean bastante mis jefes y todavía más los clientes, además vendo banda ancha desnutrida. O sea, hago telemarketing.

– Me dedico principalmente a todo lo referente al hardware y software, teniendo como especialidad la recuperación de datos para una persona física o empresa. Diariamente lidio con inteligencia virtual programada por grandes hackers, con mi fórmula secreta de reinstalación bajo cero. También reemplazo dispositivos por otros más modernos, esta es mi especialidad.

Traducción: Soy técnico en informática, te recupero el porno que borraste por pajero, siempre formateo y te vendo cosas que no necesitás por plata que no tenés.

– Soy responsable de llevar a una o más personas del punto A al punto B, sin que esto implique un riesgo real para ellas. Tengo prohibido encariñarme con ellas como norma principal porque para mí es solo un trabajo. Viajo de incógnito y lo lindo es que en cada viaje puedo cambiar mi historia: mi procedencia e incluso mi acento. Además, también soy especialista en meteorología, analista político, pseudo-psicólogo y gran conocedor de la filosofía en general. Como extra, a veces suelo llevar paquetes necesarios para la vida de algunas personas.

Traducción: Soy taxista, nunca digo mi nombre verdadero porque es pelada, siempre rompo el hielo hablando del tiempo y soy un gran hablador en mi auto. A veces hago extras como delivery.

– Soy una verdadera emprendedora. Me dedico a todo y a nada principalmente. Manejo productos de  las más importantes y renombradas marcas internacionales de belleza cuando tengo ganas, otros días me siento a esperar. Hago golpes claves en centros de estética y principalmente con personas con las que comparto genética. La verdad que sin hacerlo muy extenso y modestia aparte: tengo como función hacer a las mujeres y hombres transexuales más bellos y felices consigo mismos. Se podría decir que soy una generadora de autoestima, sin ir más lejos.

Traducción: Vendo productos de Avon por catálogo. Entre mi suegra, mi tía, mi mamá y las chismosas de la peluquería hago mi agosto todos los meses.

– Al final, después de muchos desacuerdos con mi señor padre tuve que meterme al negocio familiar donde me encargo de la venta de productos referentes al ganado. Es una gran satisfacción tener una empresa en familia, todo es como más cercano y las responsabilidades son bien compartidas. Es como ser tu propio jefe, pero sin serlo.

Traducción: Papá me dijo que si no laburaba en el autoservice que tenemos me echaba de casa, entonces tuve que meterme a laburar en la carnicería, principalmente cortando fiambre. Es una cagada tener de jefe a tu papá, pero por lo menos es más fácil echarle al empleado que trajo del campo. Suelo hacer lo que quiero pero después no cobro a fin de mes.

Conclusión: No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado. Así que mentir y venderse, es todo un arte. Posiblemente el más complejo, pero el que más satisfacción suele brindar. Así que, después de terminar la revista ¡salí a venderte man!

P.D. ¿Quedó alguna profesión afuera? Hagamos pues la guía completa entre todos.

*Cortamambo de Julio en La Factory.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.