VOX – COPACO, sos una mierda

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Tengo VOX de toda la vida.

Mi primer celular, un 5190 que mi hermana echo andando en bicicleta, tenía un alambre de antena y me costó 50.000 Gs. (quien no jodió a un hermano, es hijo único) tenía un chip de VOX adentro, desde ese día no cambié de número.

Soy de aquella primera camada que conoció lo que era enviar y recibir mensajes de texto, de conocer primero a la gente y mucho después verlas en persona. Ahora la gente se descarta por fotos del Facebook, pero ese no es el tema.

Los dos primeros años de aquella época fueron brillantes para esta telefonía. Era la vanguardista, la que se animaba, la que dio los primeros pasos y marcaba el camino para las demás. Pero todo comienzo tiene un final.

No pasó mucho para que fuera superada, la que en un momento fue “la compañía de los jóvenes”, terminó siendo “la compañía de los que no tienen otra compañía” o algo así. Era obvio, todas ofrecían lo mismo y todas tenían cobertura nacional. Menos VOX que de Caacupe no pasaba. Nunca vi esto como una desventaja, me gustaba mucho sentirme desconectado y llegué a un momento en el que prefería tener la línea de “unos pocos”, así el que me llamaba era porque realmente necesitaba hablar conmigo. Eran tiempos de interconexión y precios grandes.

Con todas esas desventajas seguí con VOX, simplemente porque me servía, era mi mismo número de toda la vida y sinceramente nunca tuve motivos graves para quejarme. Los otros tenian 3G, 3.5G, yo simplemente algo que me servía. Escuchaba las quejas y me sentía parte del “menos peor”.

Pasaron años, distintos teléfonos, unas cuantas novias, amigos y mi número siempre fue el mismo.

Luego pasó algo que pensé sería para alegrarse: Copaco compraba VOX, teníamos cobertura nacional, mejores precios. Todo muy lindo.

Pero pasaron apenas meses para demostrar que todo lo que toca el estado termina mal. La facturas no llegan a tiempo, las llamadas se cortan, los mensajes no llegan a tiempo y las interferencias son cosas de todos los días. Parecían problemas de otra operadora, pero no.

El jueves que pasó fui a Buenos Aires para un concierto, en la semana llamé a preguntar por el roaming y me dijeron que tenía que llamar 2 horas antes de que salga mi vuelo. Perfecto. Así lo hice.

Todo bien hasta el viernes por la noche en pleno concierto. El roaming dejó de funcionar por alguna razón. Me pude haber perdido, incomunicado, tenía que encontrarme con varios amigos ahí, sin mi teléfono no pude hacerlo. Tenía que pegarles un llamado a amigos que conozco solamente por internet y que por fin iba a ver en la vida real, tampoco pude. Necesitaba estar comunicado por temas de laburo, menos.

Gracias VOX, ahora sé que no se puede confiar en vos. A pesar de pagar fielmente mi factura todos los putos meses hace prácticamente seis años, sin retrasarme un solo día (a pesar de que las facturas nunca llegan a tiempo) no puedo confiar en vos.

Lo peor es que llegué y hasta ahora sigo incomunicado, levanto señal pero si me llaman una voz de mierda te dice que mi número “ha sido temporalmente inhabilitado”. ¿Por qué? Nadie sabe la respuesta. Hoy fueron alrededor de cuatro operadores, uno más inoperante que el anterior ‘nosabienanada’ del tema.

Gracias VOX, sos una reverenda mierda y me cagaste un laburo. No suelo putear por nada ni nadie en este lugar pero lo que me vienen haciendo desde el viernes no tiene nombre, y lo peor es que sigo incomunicado. Sensación fea.

No veo la hora de que termine el contrato y poder ir a otra operadora.  Les dejo un vídeo para que vean:

Si tienen alguna queja, compártanla, vamos a hacer ruido. La paciencia tiene un limite y si pagamos por un servicio lo menos que pueden hacer es dárnoslo.

Tienen un Centro de Atención al Cliente, una fanpage, están en Twitter y no te atienden en ningún lugar. Genial emprendimiento del estado.

Créditos de la imagen que ilustra el post: el Bonifacio.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.