El amor: imprudencia colectiva

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Contrariamente a lo que se pueda pensar, o no, un enamorado y un motoqueiro tienen mucho en común: ambas son personas que van imprudentes por la vida, sin neuronas para actuar o cascos para amortiguar una caída. Ninguna toma las medidas mínimas necesarias para permanecer enteros y bueno, ambos tienen una extraña pero notable incapacidad para no ver lo que está enfrente: un desamor o un 27 con luces de neón.

Bueno, como febrero es el mes de la inconciencia colectiva, porque contrario a lo que se piensa el día de los enamorados no es exclusivo de los comprometidos, va el correspondiente homenaje a los pequeños eventos, personajes y sucesos que rozan lo ridículo pero que en estas vísperas son socialmente aceptados y sinónimos de una ternura tan grande que produciría hasta en el reo más rudo de Tacumbú un muy amanerado “awwwww”.

La Serenata: no va a faltar el infame person que va a caer con una de esas serenatas baratas que se consiguen sobre Eusebio Ayala en el hogar de la más turra del barrio y fija que a la hora más inoportuna. Parece joda y todo que la gente siga recurriendo a los mariachis. Mal por México y este nefasto aporte al mundo, deberían limitarse a fabricar más tequila.

Una variante aún peor es el arriero arrepentido buscando perdón. Llega en su Chevette equipado con todos los parlantes de Checho’s, Euforia y Tropi Club juntos. Por alguna extraña razón (falta de yodo) este chico piensa que dedicar un vallenato a altas horas es irresistible. No sabemos si es efectivo pero seguro “mueve estanterías”, digo, por las vibraciones.

La Canasta de Desayuno: Nunca falta la compañera de trabajo a quien su aparatoso novio le manda una canasta de desayunos por este día. Mal por él, bien por todos: el regalo termina siendo devorado por toda la empresa, hasta los pajeros de la fotocopiadora, que además le dicen chanchadas en el pasillo, reciben su parte. Es una mafia bien organizada y una regla no escrita: las canastas enviadas al trabajo son un activo de la empresa.

Peluches: Convengamos de una vez por todas que los putos peluches no sirven para nada. Se los amontona en un estante y juntan polvo. ¿A quién se le habrá ocurrido que regalar peluches es una buena idea y que es tierno? ¿A Arjona? ¿A los de Maná? Todos nabos.

Tampoco va a faltar el resentido que en las diferentes redes sociales se jacte a lo winner con publicaciones tipo “… pero los solteros tenemos 364 días”. Aparte de estúpido, porque todos sabemos que este año es bisiesto, es un grandísimo mentiroso e hipócrita. El tipo está fielmente comprometido con Manuela, el amor de su vida y se hace el gallito por todo interné.

La maquina sexual. Nunca, nunca y lastimosamente nunca se ausenta el amigo que tiene demasiado sexo (según él), interrumpe aleatoriamente sin importar el trasfondo o que nada tenga que ver con el tema debatido para decirte “Nde casi no conseguí motel chera’a y en el que conseguí no pude alquilar las tres horas que quería”. El tipo dura menos que un tema de Ramones jugando al fútbol ¿Y dura tres horas garchando? No le cree ni Dora la exploradora. Fija que aguanta 2 minutos y luego se pide un desayuno doble, para él solo. Por supuesto la novia, encantada.

La que decora la pieza del novio. Mala idea. Todo está estratégicamente desarreglado y te cae la novia en modo “soy la más tierna”. Tira las porno para ponerte cartitas con mensajes trillados, usa alguna media dura de recipiente para los chocolates. Todo mal. Un par de días después se pelean sorpresivamente por algo que vio, no vio o creyó ver en tu pieza. Un bajón.

Época de dedicatorias en la radio. Esto es de soldaditos. Si no sos un soldadito que quiere una canción para su ñorsa, estás nadando en aguas turbias. Con tanto YouTube, Grooveshark y otros por ahí ¿te parece más tierno dejar tu voz de pajero en un contestador para que lo escuche todo le mundo? Algo está mal en vos, algo aparte de esa camisa con un dragón en el pecho y esa rara habilidad de mandar solo mensajes por cobrar.

Las propuestas de matrimonio en lugares públicos. Para la agasajada, una expresión única de amor. Para la platea femenina, motivo de envidia. Para la masculina, una patada en las bolas. Esto es un motivador para tener “la charla”, no importa si estás de novio hace un par de días el siguiente tema a debatir será “¿Cuándo nos casamos?”. La gente que hace públicamente estas cosas, debería ser apedreada o condenadas a ver películas dobladas de por vida. Si estás cagado, no cagues al prójimo. Cualquier cristiano, budista o cerrista sabe eso.

Estas son solamente algunas cosas que suceden, estoy seguro de haberme quedado corto. En fin, este es un mes para estar feliz, más todavía si tenés una florería o crías de peluches en tu jardín.

Sigan amando, queriendo y cuidándose, por lo menos si todavía no quieren descendencia. Por favor chicos, sean consientes: usen casco, pónganle un casco a su…

Mi columna de febrero en La Factory.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.