Ubicate man

El idioma español alberga a alrededor de trescientas mil palabras, inclusive más si nos ponemos a incluir las deformaciones propias de los diferentes lugares en el que este dulce idioma es usado y abusado.

De igual manera, también dicen que una persona normal, de nivel medio, atenta y generosa con la lectura conoce en promedio alrededor de diez mil palabras.

Bueno, pongámosle que soy un individuo normal. Cosa que no está comprobada, pero basémonos en simples sospechas como casi todos los medios de prensa. Es así que me pongo a pensar, pensar y pensar para concluir que definitivamente hay solamente una palabra que sirve para definir a nuestro país, con su cultura y su hermosa gente al mismo tiempo.

Y esta palabra es “desubicado”.

desubicar 

  1. tr. amer. Situar algo fuera de lugar: no desubiques mis revistas eróticas de la estantería. También prnl.
  2. prnl. amer. Perder la orientación, desorientarse: me desubico fácilmente camino a la facultad.
  3. amer. col. Portarse de manera inconveniente. el padre se desubicó conmigo en el confesionario.

Empecemos a comprobar esta teoría para comprobar que no estoy divagándome al pedo.

Carecemos de ubicación desde el punto de vista físico y geográfico: la Universidad Nacional de Asunción se encuentra en San Lorenzo, el “Aeropuerto Internacional de Asunción”, el Silvio Pettirossi está en la República de Luque y el cerro Lambaré está en plena zona en disputa. No está definido si pertenece a Asunción o a Lambaré, es más hay una pequeña gran guerra burocrática en la que mucho tienen que ver los moteles pero no viene al caso.

Somos desubicados desde el punto de vista histórico: nos jactamos con orgullo de ser “la raza guaraní”, frase pedorra que repetimos insistentemente mientras nos golpeamos el pecho con todas nuestras fuerzas. Coincidentemente esta prueba de nacionalismo que corre furiosa por nuestras venas, se da cada vez que juega la selección o cuando un grupo medianamente grande corre riesgos de perder sus zoquetes.

Entonces, ciegos, agarramos una frase marketinera de algún creativo que se fumaba anís creyendo que era porro, sin tener idea que los indios guaraníes fueron los más sumisos de todo el continente. Regalaron mujeres, comestibles, metales y se ofrecieron los mejores hombres para ser esclavos de los conquistadores.

¿De qué garra guaraní podemos hablar? Haedo corre al pedo, Tacuara tiene menos Gol que General Motors y Villar regala más goles que flores, según su señora.

Tenemos un invierno de 40º. La madre naturaleza se desubica mal o Dios se agarró con nosotros. Definitivamente, para sustentar la razón de mi columna, me juego por la primera posibilidad. Es duro nuestro invierno, se suda como chancho.

La desubicación también tiene un lugar en el futbol nacional: los tipos más analfabetos del mundo nos transmiten los partidos. Somos generosos. Mientras, por otro lado, la gente celebra más las derrotas del equipo rival que la victoria de los suyos.

Paraguay debe ser el único lugar en el mundo donde la gente se declara insolvente para no pagar luz, pero tienen equipos de sonidos imponentes para ponerlos al máximo y ponerse a gritar en lugar de conversar.

Vivimos en una isla de tierra, rodeada de más tierra donde no hay leche para los chicos pero nunca falta asado y abundante cerveza para los más grandes.

Somos el único espacio físico en el mundo donde un tipo literalmente te caga y te mete los dedos por el recto durante cinco años, pero es perdonado al instante por unas cajas de cigarrillos.

Así, tenemos policías que son más malos que la gente que encierra y hospitales que te enferman todavía más.

Juramos que todo el mundo es corrupto pero somos los primeros en plantear soluciones “más convenientes”.

Y nada, me puse nervioso. Los invito a que al cerrar esta prestigiosa revista  el blog se desubiquen más todavía, más que lo arriba expuesto y empecemos a tirar el carro juntos para el mismo lado: para adelante.

Necesitamos más gente que nade contra corriente, que no sea mayoría, personas ubicadas,  capaz no seamos mayoría, pero cada uno desde su lugar puede hacer bastante. ¿De algún lugar hay que arrancar no?

No me digan que no es posible, a modo de ejemplo está Teletón, una iniciativa desubicada ejercida por muchos otros tantos desubicados que ubicó el sentimiento de “si se puede” en todo un país,  y no solo cumplió su objetivo, si no que lo superó y nos dejó en el camino un millón de historias de vida para darnos cuenta lo afortunados que somos.

Así que mientras tanto, el que esté libre de pecado que reciba la primera piedra. A veces ubicarse es desubicarse. Confuso ¿no?

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.

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