Rupturas que te rompen

Que nadie se haga el insensible o del que nunca le pasó, si tienen la destreza para hojear esta revista y el valor para leer esta columna en específico fija que tienen una mochila, que más que menos les pesa.

Es que, nos llega una edad y se nos carga la mochila. Queramos o no. Salvo nos llegue el llamado divino y sigamos el camino episcopal aunque, es de público conocimiento que eso tampoco es garantía. Ya tuvimos un presidente que fue cura y tenía más vida sexual que Sasha Grey a los 19, pero ese no es nuestro problema ni tampoco el tema de hoy.

La cuestión es que tarde o temprano a todos nos llega la primera, segunda o tercera decepción amorosa. Algunas pegan fuerte, mientras otras se solucionan con un gesto de hombros y la apertura de una lata.

El secreto es tomártelo como prefieras y no escuchar voces ajenas a tu cabeza. Pero eso sí, cuando te pegan más fuerte que la hija de puta de Megan Fox en Transformers hay etapas que quieras o no, tenés que experimentar y sufrir con el fin de sobreponerte para volver a conectarte contigo mismo. Porque las relaciones hacen eso, te desconectan de vos, de tu norte, de tu enchufe, de tus amigos, de tu personaje de WOW y de tantas otras cosas.

Así que vos, corazoncito roto que estás con cara de cachorrito de meme de Internet, empezá a sonreír e identificá en qué etapa estás y alegrate porque es un recorrido, como todo en la vida. Roma no se hizo en un día, tampoco el Cerro Lambaré, ni el telo al que ibas con tu musita que ahora está bailando reggaetón en San Ber con un pesoca que tiene auto y toda la facha de estrella pop yankee que vos no vas a tener ni si sos pareja de Arturo Grau.

Mientras tanto, vos puppy estás en una de las siguientes etapas:

MODO FIESTÓN


La ruptura es bastante reciente, entonces hay que hacer en muy poco tiempo tooooodo lo que dejaste de hacer en los 6, 9, 15, 72, 120 meses de relación. Andar de fiesta en fiesta y con esas amistades de las que te alejaron porque eran “mala junta”.

Así, amaneciendo en bares en pésimo estado, subiendo fotos de lo bien que la estás pasando en cuanta red social tengas y actualizaciones de estado con un nivel alarmante de “attention whore”. Este comportamiento es un mecanismo de defensa que se activa automática e involuntariamente. Es un “mirá lo bien que estoy sin vos” y obviamente la gente habla. La única razón de este comportamiento es que el otro sepa que estás bien así. No nos mintamos más, no hay otra razón para salir de fiesta de lunes a lunes. ¡Vámona!.

AISLAMIENTO


Esta fase se prolongó bastante con la llegada de los smartphones, porque uno puede ver a la ex pareja pasándola en grande mientras vos estás en cama con una frasco de Nutella jurando abiertamente que “ni ahí estás”, mientras esperás que el “Candy Crush” te habilite las vidas para seguir intentando pasar todo de la “Laguna de Limonada”.

Ni al peor recluso de Alcatraz lo habrán aislado tanto. Es el sujeto que no sale ni para mear, vive a base de helado y comida chatarra, y su única actividad/hobbie aparente es ver maratones de series o películas románticas. Además, no emiten sonidos más que flatulencias o/y lágrimas, no atienden el celular, no quieren compañía y no se bañan como mecanismo de defensa para evitar el contacto humano.

Capaz es la etapa más complicada, supongo… ¡qué sé yo! Le pega más fuerte a las mujeres por cuestiones hormonales, pero especímenes machos ¡no se hagan los duros! Todos sabemos que moquearon más de la cuenta y no era precisamente una gripe.

Si tenés un amigo en esta etapa, dejalo: está buscando la mecha para volver a prender su luz interior o un pucho en su defecto.

PASOS DE BEBÉ


Hay que aprender a caminar de vuelta, despacito y dando pasos torpes, exactamente como hacen los bebés. El salir del aislamiento implica cierto avance. Es admitir que ya se tocó fondo y que no queda más que ir para arriba. Pero ojo que también es el momento de más debilidad. Algunas copas de más y tener cerca ese smartphone no va a ser muy inteligente. Esta sí ya es una etapa donde conviene estar rodeado de gente que te haga el aguante, o en todo caso, no darle bola a las facturas de último aviso del celular y que te corten la línea por falta de pago.

Es el momento donde el despecho está en el nivel más alto, así que hay que ser cuidadosos con lo que se dice, con lo que se plasma en las redes sociales y con lo que se hace. Un clavo no saca a otro clavo, tampoco un bagre saca a un clavo. Los clavos se sacan con un martillo y mucha inteligencia para no romper la madera más de la cuenta, preguntale nomás a cualquier carpintero amigo.

EL AMANECER


Es tan cliché decir que después de tanta tormenta sale el sol, entonces voy a decir que después de cada corte de energía de la A.N.D.E., luego de tanto sudar y tantos mosquitos devorándote la vida, la luz “vuelve a volver”.

Sucede eso mismo, un día mágicamente y sin darte cuenta, simplemente te deja de importar. Es el efecto del tiempo, ese mismo tiempo que se va a encargar, para alegría tuya, de hacerle gordo y calvo al ex o volverle una molde ura a esa pibita que te rompió el corazoncito en mil pedazos. Vos quedate tranquilo, “la tortilla” siempre se da vuelta porque o sino solo se cocina de un lado y después no pega ni ahí.

VOLVIÓ LA ALEGRÍA VIEJA


Y por inercia, volvés a ser vos. A conectar con ese ser que solías ser y tanto te gustaba (o no). Es cuestión de tiempo para volver a sumergirte en un amor de verano, de otoño, invierno y/o primavera.

Siempre existe la posibilidad de volver a pasar por este incómodo trayecto pero ¿qué lo iba a ser la vida sin los riesgos? Más aburrida que la espera en un consultorio con esas revistas más viejas que tu tía, insípida e incolora. Por suerte no es así.

Pero ahora ya sabés como son las cosas, el orgullo puede jugar a favor o en contra y no depende de nadie más que vos. Pensá con el corazón o con la cabeza que tenés sobre tu cuello, la cabeza de abajo suele ser engañosa.

Concluyendo: Hay que saber comprender nomás que las relaciones son “Made in China”, a veces funcionan y otras no. Cuando no te surge, revisás qué estaba mal, reclamás a ver qué onda o directamente procurás que la próxima no te venga con el mismo defecto ¡y ya está!

No hay que romperse demasiado la cabeza, con el corazón roto se respira igual.

Esta es mi columna que se pueden leer impresa en La Factory de febrero 😉

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.

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