La tecnología y sus engendros

Nuestro presente es el futuro, y nuestro futuro es siempre incierto, bueno, en casi todo menos en lo que tenga que ver con la tecnología, que está bien demostrado que hará que nos aislemos cada vez más de nosotros mismos.

Es que tantos avances cambiaron radicalmente nuestro comportamiento como personas (la gente socializa más a través de una computadora), como seres pensantes (hace falta leer a la gente que comenta en los diarios para darse cuenta de lo que les digo) y como almas libres (no nos engañemos: todos somos esclavos de las redes).

O capaz, realmente fuimos unos boludos impresentables siempre pero ahora que es más fácil documentar todo y subirlo a alguna web, se hace mucho más obvio. Nunca lo sabremos.

Lo que sí es seguro, es que la tecnología engendró muchos especímenes a su paso. Algunos más queridos que otros, otros casi desconocidos y, otros que conviene tenerlos alejados y bloqueados.

Juzguen ustedes mismos.

El Fanático ciego y testarudo

Este espécimen compra absolutamente todo artefacto estrafalario que sea considerado “lo último” en tecnología, por más que realmente sea lo mismo que tenemos todos pero con un número superior o una pantalla más grande. Son de los que harían colas infinitas para conseguir este último aparato, si es que las grandes empresas tecnológicas no le daban la espalda a un país tan bananero como el nuestro.

Casi siempre son hinchas de una marca en particular, normalmente la más cara o la más “libre”, rezan filosofías que juran que sus aparatos siguen. Japoina, unos genuinos Beliebers de los gadgets lo que son.

No sé si será coincidencia pero un gran porcentaje de esta “casi” tribu urbana ni siquiera labura, así que son nomás “ricos ra’y” disfrutando de su buena suerte y refregándola en nuestras caras.

Serían dignos de nuestra lista negra pero ofenderlos y ganarles moralmente, es muy fácil. Basta con decir de modo canchero y sacando el hijo de puta que tenemos dentro: “Hija ¿te costó tan caro? Que bajón que en quince días sale la nueva versión y este va a costar la mitad”.

Los destruís, lloran, sus labios tiemblan pero en el fondo saben que es cierto y a la semana nos están vendiendo sus cosas a menos de la mitad de precio. Unos capos… ¡ojalá no me toque un hijo así!

El user con esteroides

Está en todas. Te bajaste una nueva aplicación buena onda y ya está él pidiéndote amistad o entre los mejores puntajes. Siempre habla de lo que pasa en Internet, no tiene otro tema de conversación.

Es de esos que te escriben al chat cuando están en tu misma mesa para hablar mal de la novia que uno de los amigos trajo orgulloso. Si es que tiene pareja, fija que es alguien que conoció por chat. Físicamente son identificables porque tienen una pequeña deformación en la espalda por pasarse tanto tiempo agachado con sus teléfonos, tablets o notebooks (o todos al mismo tiempo).

Se podría decir que es un cuasimodo moderno, que en lugar de vivir en un campanario vive en las redes sociales y, paradójicamente, se pasa socializando más allí que en la vida real.

Esta gente no discute, no es que evite la confrontación es que tiene a Google a un click de distancia y prefiere averiguar la verdad, que debatirla ¿Quién los culpa? Yo no.

El pajero

El título habla por sí mismo, me parece. Está al tanto de todos los escándalos sexuales, faranduleros y de barrio. Es una máquina para buscar lo último en desnudos y videos prohibidos, pero llamativamente es un aparato para el resto de las tareas informáticas o de cualquier índole. Jura que YouTube es un plagio grosero a RedTube, su página de inicio.

No está al tanto que la red y la tecnología también sirven para otras cosas que el placer carnal. Nunca leyó una entrada de Wikipedia, ni le salió una cana por descargar una película que no sea xxx full hd.

Por las dudas, recomendaría no sentarse en su lugar y tocar sus periféricos, fija que te encontrás una media dura o algo a medio comer. Desagradable.

Estos seres no perdonan una, si tenés una hermanita chiquita asegúrate que nunca lo acepte como contacto. El respeto no tiene cabida en la red ni en su cabeza, son muchos terabytes repletos de otras cosas.

El atemporal

Es una persona con más décadas que dignidad.

En resumen, estamos hablando de un anciano choto con un smartphone de alta gama digno de la más alta envidia. Un hijo de puta importante que no le caza una pero la tiene todas.

Son de esos que todavía le gritan al teléfono creyendo que así el otro va a escuchar mejor, que responden los chorizos de mensajes con un seco e insípido “OK” y que le da el mismo uso al avión que tiene en el bolsillo que el que le daba a su StarTac en aquella época en la que la frente no le llegaba a la nuca.

Todo el mundo desconoce el motivo, razón o circunstancia del porqué tiene un teléfono así pero ¡ahí está! Les re da para la cuota por lo visto. Siempre tienen el “manos libres” activado y nunca diferenciás cuando te hablan a vos o por teléfono. Un embole.

A veces tienen un mayordomo cerca para que les disque, guarde algún número o realice alguna simple tarea con su artefacto. Son de esos que se ponen los lentes y alejan el teléfono mientras arrugan las cejas para ver qué onda.

Si tenés un familiar así, más de una vez te llamo sin querer y lo tuviste que escuchar en el baño. Un bajón.

Los empresarios

Abundantes. Me resulta curioso que hayan tantos seres de este tipo y tan pocas empresas. El empresario se caracteriza por tener más de un smartphone y que estos sean las extensiones de sus brazos.

Cuando no está tocando uno de sus teléfonos, está tocando el otro. Y si no está tocando ninguno, es porque está en la computadora pintando columnas de Excel para darle onda a tantos números. Realmente no sabemos a qué específicamente se dedican, pero da la impresión que su laburo es el más complicado del mundo.

Son fácilmente pecheables porque les decis “nde ko plata heta, habilitá sique otra promo” y caen sonrientes, les gusta mucho parecer importantes.

Mitos urbanos dicen que cuando nadie les escribe, se escriben a sí mismos desde el otro celular para no soltar sus teléfonos. ¿Será?

El Pirata millonario

Tiene todo lo que Ricky Ricón podría tener pero jamás en la vida se compraría de forma legal un disco, serie o algún software que necesite urgentemente. Son más de Taringa, torrents, mercado 4 y esas cosas.

Revienta a su pobre tarjeta de crédito en Amazon comprándose ropa de GAP que Tony Stark envidiaría pero jamás se gastaría un mísero dólar en alguna aplicación.

Les ofende todo lo que no es gratuito y hasta se lo toma como algo personal. Si sos de esos, seguro estás leyendo la revista online (o en el blog) ¿viste como sos ratón?

La existencia de esta raza es contradictoria pero ¿qué lo que tanto? Es el amo de los programas piratas, adicto a bajarse las versiones piratas de los últimos programas y todos necesitamos un amigo así.

No lo juzguen, capaz no sea tacaño y solamente le gusta vivir al límite, como yo que navego con la computadora sin antivirus. Esto es extremo de verdad.

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Si te viste reflejado en alguna, o a algún familiar o a alguien a quien tenés mucho aprecio, no te sientas mal. Somos simples victimas de tanto avance. Como dicen: Dios los cría y la tecnología los corrompe… o no era así? Voy a googlear.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.

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