Anécdotas que acontecen: Chupete

A veces la vida te sonríe y otras te toca trabajar sábado.

Lo que si, pese a la dura realidad siempre es mejor tomárselo con calma. Ya está. Te toca hacerlo. Mejor ponerse bien y que sea lo más llevadero posible. Es mejor que estar con una actitud de ‘me cagaron el finde’ porque, la verdad es que cagarse todo un fin de semana es exclusiva responsabilidad de uno. Si te toca, lo mejor que podés hacer es tomarlo bien. Así se trabaja mejor, se es mas productivo y por ende, se termina antes para volver a disfrutar del finde.

Bueno, me desvirtué un poquito, pido perdón y retomo esto.

El sábado que pasó nos tocó trabajar en la agencia, pero como nos pasamos tanto tiempo allí durante la semana decidimos salir a pegar una vuelta, a airear la cabeza y la existencia misma. Era justo, era necesario.

Por cosas de la vida, caminos que conducen y semáforos que preferimos esquivar, terminamos en la Avenida Costanera. Y que linda la Costanera cuando no está abarrotada de gente, y cuando te encontrás con el tiempo nublado y fresco. Qué lindo se respira, que agradable estar por allí.

Así, estábamos sentados trabajando y se nos acercó un niño de unos nueve o diez años. Gordito, petiso y petacón. Podría haber trabajado de doble de Manny en Modern Family tranquilamente. El chico muy tímidamente nos dio el siguiente speech:[blockquote source=””]– Hola gente, estoy vendiendo esta ultima porción de torta de miel, riquísima es, fresca. Casero, mi mamá hace. El tiempo esta especial para comer, así lo que da gusto ¿Verdad? No pasen hambre y compren, es la última ¡no se van a arrepentir! A 3.000 nomas les voy a hacer señores, dalena es el ultimo. Riquísimo es. Chupete está, legal les digo. Yo no les voy a mentir.[/blockquote]

Nos miramos entre todos y dijimos: demasiaaaaado bien nos vendió. Compremos. Ya. Hay que tener esa torta.

Moneditas fueron buscadas, juntadas y realizamos la transacción. El prematuro vendedor se retiro con una sonrisa por haber cumplido su objetivo e irse a casa. Lo miramos con un poquito de envidia y cuando se alejó, desviamos la mirada en coro al producto, hasta que alguien se animó a tomarlo con las manos y hacer la correspondiente repartición. No entiendo hasta ahora como esa porción se pudo partir en seis, pero lo hizo y la disfrutamos en familia.

La torta no nos cambió la vida pero estábamos sin almorzar y llegó en un momento ideal. Alegría y alivio.

Una vez culminado el dulce banquete, no podíamos sacarnos al chico de la cabeza.

Nos vendió la torta de miel de una manera monumental. Nos poníamos a repasar el discurso y concluimos que era brillante. Tenia todo: era una oferta única, había contenido familiar, ternura, nos hizo sentir identificados, contaba con la dosis justa de conversación, cómoda, nos solucionaba un problema y, como broche, le dio énfasis a su honestidad de una manera en la que simplemente no creerle no era una posibilidad.

No le hizo falta más nada. Redondito. Merecido. Comprado.

Personalmente me encantó el adjetivo “chupete”, es hilarante. Chupete. Me sigo riendo. Se pronuncia con cierta acentuación en la primera silaba y alargando un poco la u. Chuupete. Sensacional. Me hace reír.

Seguidamente, seguimos intentando lograr a lo que habíamos ido y, en algún momento, se largó la lluvia. Aunque no era tan fuerte como para empapar, si era lo suficiente como para incomodar. Tocaba regresar. El sábado laboral ya no daba para más.

Íbamos volviendo, conversando y ¿con quien nos encontramos? Con el gordito que se había ganado nuestra admiración.

En esta oportunidad, ya en compañía de su madre. Estaban sentados en uno de aquellos bancos que dan la espalda al río contado dinero, posiblemente la recaudación del día. Tenían un par de bolsas de supermercado repletas de tortas de miel empaquetas, industriales, insípidas.

No eran caseras, no eran las últimas. Ni siquiera estaban frescas.

Todo había sido una mentira. Era publicidad cruda.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.

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