La cura al “Mal de Barquinsón”

24

Me resultó muy grata la reacción a la ultima columna del año que pasó. Para el que no esté al tanto, se trataba de una enfermedad inventada (o no) que a todos nos agarra en épocas de fiestas, excesos y reflexión: el “Mal de Barquinsón”.

Hubieron personas que incluso se tomaron la molestia de escribirme para contarme sus cosas, sus frustraciones y hasta para preguntarme la cura a este contratiempo que, por lo que pude darme cuenta, a veces dura más de la cuenta.

Me dolió mucho no tener las repuestas. Sin embargo, se me ocurrieron algunas recomendaciones que hacen bien y que les podrían servir. Aprovechando que recién arrancó el año y es un buen momento para cambiar cosas, atornillar otras y reemplazar las que creamos correctas.

Sin más preámbulos, nunca está de más leer tips, tomar los que nos pueden llegar a servir y pasar de largo los que no.

HACER LISTAS DE OBJETIVOS.

Yo sé que esto parece pecar de básico y abusar de la simpleza, pero no hay que subestimar el poder de las listas. Es un verdadero proceso pensar, discutir cada punto con uno mismo y, luego de mucho análisis y reflexión, tener nuestros objetivos todos escritos enfrente.

Es mágico y se siente como el primer paso: Te das cuenta de que algunos realmente son menos complicados de lo que te imaginabas, que muchas de las cosas que deseas dependen exclusivamente de vos y que las que no, también podrían tener un empujoncito de tu parte. Entonces descubrís lo más importante: no hay imposibles, todo empieza con un poquito cada día.

No se me ocurre nada que valga la pena y se consiga de un tirón. Todo lleva su tiempo, y al tiempo hay que respetarlo.

Lo que si: Está bueno tener esta lista hecha y repasarla cada tanto, les aseguro que no existe sensación más linda que tachar algo de ella.

SER MÁS TOLERANTES

La gente que nos rodea es muy importante y, a veces, caemos en el grueso error de subestimarlas. Uno puede disfrutar mucho de la soledad, pero solamente se disfruta cuando es voluntaria. Si no te queda de otra, porque nadie quiere tenerte cerca, la sensación es bastante diferente.

No cometamos el crimen de usar a la gente más cercana para rematar frustraciones que vienen de otro lado. Hay que aprender a dejarlas donde están y canalizar esas ganas de explosión en cosas realmente provechosas, cómo en solucionarlas por ejemplo.

A nadie le gustar estar cerca de una persona toxica y explosiva, ni siquiera a los mosquitos y eso, en verano asunceno, es preocupante.

LA COLA DE PAJA, QUE SE QUEDE EN LA COLA

Siempre dije que la cola de paja tiene tanto éxito por el simple hecho de ser gratis. Es que, si pagáramos un pequeño impuesto cada vez que la utilizamos no me queda duda de que este seria un mundo mejor, con personas mucho mas felices y sonrientes.

Hay que andar con la coraza dura y no tomar absolutamente nada de forma personal.

El hecho de respirar en este planeta es vulnerable al gusto y al humor de las personas. Si estamos a la defensiva siempre y nos creemos el centro del universo, lo más probable y obvio es que la pasemos mal.

Así como si nos ponemos a buscar algo, seguro que las encontramos en algún lugar porque involuntariamente tenemos en la cabeza de que cada frase, actualización, estado o música es para nosotros y no hay nada mas alejado de la realidad.

Entonces, el consejo es simplemente no estresarse por lo que podrían llegar a decir, o no tomarse nunca nada por aludido de forma gratuita. Si no te tiene de destinatario, no es para vos y listo.

O vas por la calle caminan y gritan a lo lejos “FRACASADO” y levantás la mano. ¿No? Bueno, aplicá eso en todas partes, tu calidad de vida va a mejorar notablemente.

ACEPTAR CRITICAS

Todo bien con el orgullo y la valoración personal pero es muy positivo aprender a recibir criticas, analizar los comentarios y ver si son aplicables o no en nuestra realidad. Nos ayuda a crecer, nos hace bien y evita malos ratos.

Nadie es perfecto y dueño absoluto de la verdad. Todos podemos tener razón, y todos podemos estar equivocados. Al mismo tiempo… o no.

La razón no se casa con nadie, menos con seres imperfectos y tan errantes como nosotros. Aprendamos a equivocarnos, lo hacemos seguido. Acostumbrémonos.

RECONOCETE

Damos por sentado que nos conocemos y muchas veces, no es tan así. Sin darnos cuenta dejamos de hacer cosas que anteriormente disfrutábamos y nos hacían bien. Por eso está bueno, cada tanto parar, tomar un respiro grande y analizarnos.

Analizar el estilo de vida que estamos llevando y ver que está fallando o que está faltando y cambiarlo, ajustar las cosas de acuerdo a nuestras necesidades.

Volver a lo básico: a conocerse mejor a uno mismo, las pasiones, los miedos, los sueños, la felicidad. No digo encerrarse y ser egoístas, pero si prestarse atención. Tener un tiempo para uno mismo. Hacer ese tiempo, agendarlo.

Al fin de cuentas: si no nos conocemos nosotros ¿qué podemos esperar del resto?

TENERLE MENOS MIEDO AL MIEDO

El miedo es muy fuerte. Nos atrapa, nos estanca, nos afecta y nos hace esclavos.

Por eso hay que tenerle menos miedo, perderle el respeto por completo.

¿Tu trabajo no te gusta? Renunciá. ¿Estás atado a alguien? Chutale. ¿Tu carrera es un bajón? Cambiate. ¿Querés viajar? Sacá el pasaporte y andá. ¿Querés vivir solo? Juntás tus cosas y buscá casa en Clasipar.

Quiero volver a aclarar que no tengo la solución para el Mal de Barquinsón. No es que no exista, existe pero está dentro de cada uno.

Muy en el fondo, todos sabemos exactamente lo que tenemos que hacer para estar o volver a estar bien. Entonces, solo queda empezar a hacerlo. Al final, de eso nomás se trata casi todo: hacer y estar bien.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.