35 golpes que te da el tiempo

Siempre me llamó la atención el tiempo como tal: su definición, peso, valor y aunque nos pongamos a discutir sobre él, no haríamos más que perderlo a cántaros. El tiempo es universal y nos llega a todos por inercia. A veces para bien, otras para mal pero lo único seguro es que llega. Siempre.

[dropcap background=”yes” color=”#333333″]H[/dropcap]ay poca gente afortunada a la que le quedan bien los años, las canas, las arrugas y todo lo que esto conlleva. Por otro lado, también están los que llevan de forma deprimente el “menos pelo y más panza” y pretenden ser jóvenes siempre. Errados. No hay nada que se puede hacer al respecto, bueno, casi nada.

Existe una frase, bastante popular y muy certera, a la vez que reza “la edad es una cuestión de actitud”. Muchas veces nos sentimos como niñitos de nueve, ancianos de ochenta, o simplemente nosotros mismos.

Actitud, de eso se trata. Si lo descubrió al expermentarlo un tipo como Fito Páez, que solía ser un genio, también lo podemos hacer nosotros. Entonces, la cuestión pasa por alarmarnos ante algunas señales de que el tiempo nos está cagando a golpes y hacer algo al respecto.

Esto se da cuando, involuntariamente, los siguientes comportamientos se vuelven normales:

1. Empezás a lavar los vasos que se usaron en la previa antes de salir. Es que no da dejar la casa sucia.

2. Salís a tomar el té con amigas, un día fijo, normalmente entre semana.

3. Ves un vidrio empañado y ya no escribís o dibujás obscenidades en él.

4. El café pasó a ser tu postre preferido. Le ponés edulcorante y cada vez menos leche.

5. Ya no te piden cédula a la entrada de los boliches, y las chicas que encarás te tratan de “viejo verde” y los chicos que te encaran de “jaka”. Te cuestionás si estás en el lugar correcto.

6. Le seguís diciendo “hermanito” a tu hermano que ya tiene más de 20.

7. La resaca te dura más tiempo que la salida que la provocó. Esto hace que la frase “hoy se sale fuerte” despierte en vos un pánico que no se puede explicar.

8. Por cosas de la vida (el tiempo) tus redes sociales se empiezan a llenar con fotos de casamientos, ecografías y bebés.

9. Le das like y comentás esas fotos.

10. Tenés la misma edad que el doctor que te atiende, que el chofer del bus que te lleva y de la loca del barrio que se pasa juntando gatos con su traje de novia mientras balbucea un idioma desconocido.

11. Instintivamente, revisás el pronóstico del tiempo antes de salir para algún lugar. Ya disponés de un paraguas y perdiste la vergüenza de usarlo.

12. Empezás a ponerle remedios para los nervios y la acidez a tu tereré.

13. Tenés un termo forrado y con tu nombre.

14. Hiciste un grupo para tu familia en el WhatsApp.

15. En tus conversaciones con amigos, siempre pero siempre, hay un momento en el que alguien dice algo como “Te acordás de cuando íbamos a “Nombre de boliche que ya no existe?”. Pero pasa siempre, con más frecuencia de las que te mirás una película entera sin bostezar.

16. Ya no te tirás de bomba a la piscina. Entrás por la escalera y dejaste, por fin, de chupar panza. P.D. todo el mundo se daba cuenta, nadie nomás te decía para no herir tus sentimientos.

17. Calculás las horas de sueño y procurás acostarte siempre a hora.

18. La lluvia se convirtió en la mejor excusa para quedarte en casa.

19. Guardás frascos de mayonesa y mermeladas porque “siempre sirven para algo”. Tenés un cajón lleno y nunca hiciste más que juntar polvo con ellos.

20. Empezás a apreciar la belleza en lugares donde antes no lo hacías: manteles, vajillas, muebles, velas aromáticas, etc.

21. Introdujiste a tu lectura periódica libros de autoayuda y “catálogos comerciales”.

22. Sin darte cuenta, empezás a escuchar AM fuera del taxi.

23. Cambiaste Warner Chanel y Fox por Investigation Discovery.

24. Quedás para “comer algo” en lugar de “tomar algo” con tus amigos.

25. Conversás con extraños en el supermercado.

26. Evitás la comida chatarra porque es dañina para la salud.

27. Invertís un par de horas a la semana en quitarte canas frente al espejo con una pinza que compraste especialmente para esto.

28. Tenés un peluquero de cabecera y si no lo encontrás no tenés dramas de pasar otro día. Si este se muda, lo seguís a donde sea que vaya. Sos más fiel a él que a tu club de futbol y a tu última pareja ¡picarón!.

29. Dejás de decir “Cuando sea grande…” porque te das cuenta que la gente te mira raro.

30. Empezás a entrar voluntariamente a la sección “jardinería” del supermercado.

31. El mantenimiento de cosas como el auto, aire acondicionado, hornos, etc. empieza a ser una verdadera preocupación.

32. De la noche a la mañana te deja de preocupar la ropa que te ponés y te empieza a sacar el sueño la ropa que tenés limpia.

33. Tenés a ABC o algún otro periódico de pagina de inicio en tu computadora, que a la vez, tiene una foto de algún viaje familiar como fondo de pantalla.

34. Sorpresivamente, te encontrás leyendo con interés la parte de “exequias” en el diario. De tanto en tanto, te encontrás con algún conocido.

35. Ya no te dan vergüenza ciertas manías de la edad, como terminar listas en números impares por simple cábala.

Es solamente una cuestión de actitud, pero evitar algunos de estos síntomas ayuda.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.

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