El patriotismo del tereré

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El miércoles que pasó La Nación, uno de los diarios argentinos más importantes, publicó una nota titulada “El boom del tereré: el 40% de los argentinos lo disfruta casi a diario”.

Hasta ahí todo bien, todo claro.

El problema aparece recién cuando nuestros medios se hacen eco de la noticia. Voy a citar textualmente los titulares con sus respectivos enlaces, quien quiera profundizar está a un clic de hacerlo. Creo que leyéndolos el punto queda más que claro:

Indignación generalizada. Xenofobia. Patriotismo barato. Debate. Un inmenso circo mediático alrededor de una noticia que podría ser irrelevante e incluso motivo de orgullo. Indistintamente. 

Me preocupa. Por un lado la inmensa falta de criterio que están teniendo los medios masivos. No sé si será la falta de comprensión lectora o el resultado de una pobre estrategia que pretende generar un abultado numero de visitas, tocando una fibra que tan atrofiada tenemos.

Si se tomaron la molestia de leer algunos comentarios, ven a distintos personajes dispuestos a ir a la guerra por defender esta “bebida patria”, hablan de la Guerra de la Triple Alianza, de Chilavert y un montón de otras cosas que poco o nada vienen al caso. Y no, esta no es la manera correcta de “amar Paraguay”.

Hay personajes dispuestos a ir a la guerra por defender esta “bebida patria”.

Hacemos patria trabajando honestamente, pidiendo factura, siendo limpios y manteniendo nuestra ciudad impecable, respetando al prójimo, pagando impuestos, reclamando nuestros derechos y cumpliendo con nuestras obligaciones. No declarándole la guerra a los hermanos argentinos porque disfrutan del tereré.

¿Tan baja tenemos la cabeza que no podemos mirar al frente?


En lugar de estar resaltando el orgullo que deberíamos sentir de que otros países (ya pasó lo mismo con Brasil) están adoptando nuestras costumbres encaminamos todo a la xenofobia, al odio y al mal llamado “patriotismo”.

En vez de observar una posible oportunidad de negocios, ponemos toda la mierda en una bolsa y la tiramos al raudal asumiendo que “desaparece” como por obra de magia. Luego nos indignamos a través de nuestras computadoras, celulares pero volvemos a bajar la cabeza y seguimos colaborando con el ciclo. Hoy te bajan 100 Gs., mañana te suben  300 pero la vista gorda sigue siendo gratis. A la gente le indigna más que el tereré se consuma en Argentina que ver niños mendigando en la calle y yo sigo sin entender.

Ignoramos totalmente que miles de paraguayos ubicados en las zonas fronterizas están cruzando, todos los días, a estos países vecinos buscando una mejor educación, atención sanitaria y oportunidades laborales porque los tienen olvidados. No les queda otra.  

La vista gorda sigue siendo gratis. 

Y así. Seguimos en el vyroreí total, indignándonos por cualquier cosa menos por lo que realmente importa.

Nos quedamos tomando tereré mientras esperamos fin de mes para chupar como condenados y arrancar de vuelta… en el país más feliz del mundo.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.