Ensayo aprendido

[dropcap]- T[/dropcap]e fui infiel, terriblemente infiel – dijo Lolita. – Una y otra vez. Incluso perdí la cuenta -continuó sin siquiera levantar la mirada. José parecía más atento a la ventana que a las duras palabras del amor de toda su vida. Pensó en levantar la mano y estrellarla con todas sus fuerzas contra esa boca que solía ser su perdición. Pero no, la educación que recibió no se lo permitía. Se resignó, se lamentó y se encerró a pensar. (sigue)

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Corazoncitos de pollo

– Ya están los corazoncitos– dijo el gordo que no era gordo en realidad pero si pelón. Nunca comprendí porqué no le podíamos decir simplemente “Pelado”, es más, la calvicie era un tema delicado que no se podía tocar frente a él porque se ponía mal, incómodo y se apartaba de todos como si tuviéramos el ébola. Yo creo que exageraba con tanta sensibilidad. Hermano, tenés 19 y sos totalmente calvo, podés pensar que disimulás con esa gorra desteñida del (sigue)

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Círculos

[dropcap background=”yes” color=”#333333″]M[/dropcap]ientras hacíamos las maletas y llenábamos una caja de cartón en la que escribí “frágil” con una pésima caligrafía, Sofía dibujaba círculos en una hoja de papel arrodillada en el suelo. Desde donde estaba, juntando los últimos sollozos de esa habitación, se podía ver una cantidad importante de estos círculos que no dejaban de aparecer. Distintos colores, clases y tamaños desfilaban bajo sus manos. Sofía ni se inmutó de mi creciente curiosidad que se hacía cada vez más (sigue)

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El perro Cangrejo

[dropcap background=”yes” color=”#333333″]M[/dropcap]amá se jubiló bastante joven. Tener cinco hijos le ayudó bastante, burocráticamente. Nunca supimos el motivo de su apuro. Capaz sintió que la paciencia se empezaba a esfumar, o fue porque simplemente se acabó sin avisar. Ella, como toda persona sobre la faz de la tierra, tenía sus días. La gran mayoría eran de amor y besos, y algunos, también numerosos, de persecución y zapatillazos. Supongo que entre todos los hermanos, éramos responsables directos del día que tocaba. (sigue)

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Anécdotas que acontecen: Chupete

A veces la vida te sonríe y otras te toca trabajar sábado. Lo que si, pese a la dura realidad siempre es mejor tomárselo con calma. Ya está. Te toca hacerlo. Mejor ponerse bien y que sea lo más llevadero posible. Es mejor que estar con una actitud de ‘me cagaron el finde’ porque, la verdad es que cagarse todo un fin de semana es exclusiva responsabilidad de uno. Si te toca, lo mejor que podés hacer es tomarlo bien. (sigue)

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Mini historias de pre infancia

[dropcap background=”yes” color=”#333333″]U[/dropcap]no se hace ciego con los años. Y ojo que no estoy hablando de quedarse literalmente sin el sentido de la vista. Hablo de cosas que vemos, suceden, de reflexiones y reacciones que solíamos tener y que hoy son apenas un tibio recuerdo. Uno cambia con el tiempo, y el tiempo nos termina cambiando. Hace unos días, leyendo un libro sobre cómo escribir, porque intento hacerlo más seguido y en más cantidad, planteaba un ejercicio que en esencia (sigue)

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Raúl, mi amigo de los libros

Apagó el cigarrillo apenas, era el momento ideal para largarse a llorar pero prefirió una sonrisa nerviosa. El ridículo le daba pánico ¡bah! cómo a todos. Raulito era caso serio, había cambiado de carrera más veces que los dedos que tiene en la mano izquierda. Tiene cuatro y medio. Pero esa anécdota la dejo para otra ocasión. Soy sincero, Raulito era el mejor amigo que podía haber tenido en ese entonces: inteligente, simpático y siempre con muchas ganas de hacer cualquier (sigue)

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