Un cambiecito

moncho

En casa hay más de un par de costumbres o “malas costumbres” que no tienen razón de ser y me imagino que en cada hogar también debe ser así. Si cada persona es un mundo, cada familia debe ser una galaxia aparte. Como mínimo.

Pero si había una costumbre que particularmente me molestaba es la manía que tienen mis padres de mudar los muebles cada cierto lapso de tiempo. Y no solamente lo hacen con los muebles: cada domingo por la tarde se pasan moviendo planteras, electrodomésticos, utensilios y todo lo que no esté atornillado al suelo.

Así como hay parejas adultas que cuando se jubilan salen a jugar al bingo, a tomar el té, al cine, a jugar al golf o viajan. Bueno, mis papás se pasan mudando cosas. Son así supongo, debe ser su hobbie o algo parecido.

Lo que si era una costumbre que solía molestarme más de la cuenta pero que en estos días (la gripe me pegó fuerte y fueron alrededor de 5 días de encierro total) me di cuenta que tiene una razón muy oportuna de ser: Te renueva.

Te hace sentir diferente, estás experimentando una novedad, todo (aunque no lo sea) es nuevo. Es casi como estar en otro lugar por un rato. Y como mudarse de casa, ciudad, país y/o sistema solar cada cinco o seis meses no es una opción, de repente está bueno agarrar y cambiar todo lugar.

Lo hice con mi pieza en estos días, a pesar del reposo, y también quería hacerlo con el blog porque de un tiempo a esta parte como que se volvió todo tan normal y ya casi sin gracia para mí era momento de un cambiecito.

A veces hay que dar vuelta las cosas porque si nomás. No sé si haga falta decir que toda sugerencia es bienvenida pero por las dudas lo digo nomás: Toda sugerencia es más que bienvenida.

Gabriel Benitez O.

Creativo publicitario, columnista y aspirante a escritor 'algún día'. Adicto al cine, la música, los libros y aunque cueste admitir del internet.